martes, 18 de diciembre de 2018




Carretera y manta (y sidra, pintxos, tour privado…) 

Como os he contado en otros posts, para mí la mejor forma de invertir el dinero es en comida, viajes y terapia (psicólogo). Cada uno te enriquece como persona desde diferentes ángulos y lo que tienen en común es que lo que te aportan es intangible y por eso mucho más perdurable y valioso. Hoy quiero hablaros de cómo combiné los 2 primeros placeres.

Después de 7 años y medio viviendo lejos de Barcelona, mi primer hogar, me di cuenta que siempre he sido un viajero malinchista. ¿Malinchista? Igual ya lo sabéis, pero para los que no, es un término usado en México (donde vivo hace 6 años y medio) que hace referencia al amor por lo extranjero por encima de lo local, de lo autóctono. Desde que estaba en la Facultad gastaba mis escasos recursos en viajar por Europa. Cuando terminé la carrera me fui a vivir a nueva York unos meses. Luego pasé un año trabajando en Kuala Lumpur. Finalmente terminé en Ciudad de México. Y fue cuando me casé con una mexicana que, al buscar destinos para nuestra luna de miel le propuse: ¿Y si hacemos un viaje gastronómico por el norte de España?

Empezamos por A Coruña, donde disfrutamos de la gran calidad de los pescados y mariscos locales, maridado todo con unos albariños de antología. Nuestra siguiente parada fueron Gijón y Oviedo, donde quiero hacer un punto y aparte. Además de degustar las mejores fabadas que probamos en la vida y tomar unas sidras con un sabor incomparable, hubo un factor decisivo que hizo que Asturias fuese la etapa del viaje que recordamos con más cariño. Durante la preparación de nuestro road trip buscamos los sitios más recomendados para llevarnos una experiencia lo más rica y completa posible. Fue entonces que dimos con taxioviedo.com, una plataforma de viajes (va más allá de un servicio de taxis convencional) que opera en todo Asturias. Además de poder hacer presupuestos para todos tus trayectos y tener taxis disponibles 24/7/365, lo que nos llamó la atención es que ofrecían servicio de transporte turístico. Como dicen, no hay mejor forma de conocer un lugar que yendo con un local de la mano, y eso hicimos. Como era nuestra luna de miel nos quisimos dar el lujo de contratar un servicio privado que nos llevó por Ribadesella, Cangas de Onis y Cudillero, que además de cómodo (Mercedes GLS) tenía WiFi a bordo. Al vivir en México eso fue un plus, ya que nos permitió compartir nuestra experiencia en RRSS en el momento. 

Luego seguimos hacia el País Vasco donde visitamos a unos amigos y disfrutamos tanto de los pintxos callejeros como de la alta cocina de Juan Mari Arzak en Donosti. Un viaje inolvidable que, una vez más, demostró que mis 3 pilares de inversión (por darle un nombre con bombo y platillo) están en linea con mi forma de vivir la vida.

¡Nos leemos en 3 días!


No hay comentarios:

Publicar un comentario